El pájaro y el niño


El pequeño Juan jugaba solitario en el parque sin pensar si existía el destino. Cavando un hoyo para enterrar a un pajarillo muerto, sintió como las gotas de lluvia insuflaban en el ambiente el olor tan característico de la inocencia no fingida, lo que, quizás sin ningún motivo, provocó que al finalizar su tarea, lo deshiciera todo y lo pusiera sobre una hoja a navegar sobre las aguas de un estanque cercano.

Cuando se volvía para regresar a casa, escuchó el canto de un cisne que lo persuadió para girarse y observar a tiempo como un pequeño pajarillo se elevaba sobre los árboles buscando su nueva suerte.

Rafael Badillo Fuentes

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