Azar o destino


Tres años antes se habían conocido en un vagón del Ave. Él frente a su portátil. Ella escuchando música. Un boli que cae al suelo, una mirada furtiva y dos horas y media que dieron para demasiado. Entre confidencias, él le contó su vida difícil, siempre avanzando a trompicones, y ella que, su anhelo más natural jamás llegaría a cumplirse.
Desde entonces no tuvieron noticias; perdieron sus respectivos teléfonos hasta que las redes sociales intervinieron.
Ahora, taciturno, durante una tarde lluviosa, él esperaba, una vez más en su vida, una respuesta: el  vacío o la plenitud; todo o nada, el abismo o un milagro.
Al momento, sonó un mensaje en su móvil. Era la foto de una niña de apenas dos años acompañada del siguiente texto: “A veces, lo posible es solo el resultado de una probabilidad matemática que solo se cumple al percibir que te aman”.



RAFAEL BADILLO FUENTES

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