Belleza robada
Según creció, su voluntad siempre trató de realizar lo que le dictaba su conciencia: hacer planes, sonreír como los inocentes y buscar la belleza; aunque siempre pensó en el fondo que, la palabra vida sería mucho decir para quien nunca conocería la esencia de lo que esconde el alma humana.
Durante estas divagaciones, le sorprendió un fragmento de El Cisne de Saint Saens colándose por la rendija de una ventana que le transportó de inmediato a aquel momento de su infancia en que su padre solía escucharla. También pudo divisar, entretanto, a una golondrina dando de comer a sus pajarillos mientras percibía el olor cercano de la primavera incipiente.
Aún estaba a tiempo; resolvió que en el fondo, todo es más bello justo en el instante en que te dispones a saltar hacia el abismo desde la cornisa de la planta catorce.

Comentarios
Publicar un comentario