Sartre y la autenticidad


Como indica Stanislav Grof, la psicoterapia existencial tiene sus raíces históricas en la filosofía de Soren Kierkegaard y en la fenomenología de Edmund Husserl. Pone de relieve el hecho de que cada individuo es único e inexplicable, en términos de cualquier sistema científico y filosófico. La persona tiene libertad de elección, lo que hace que su futuro sea imprevisible y genere angustia. Heidegger y también Sartre insisten en que los seres humanos han sido arrojados en un mundo hostil, en el que intentan desesperadamente alcanzar ciertas metas, cuya importancia es despiadadamente aniquilada por la muerte. Puede que procuren eludir la idea de dicho destino último, viviendo de un modo superficial y convencional, pero con ello la vida pierde su autenticidad. La única forma de ser sincero con uno mismo, es ser constantemente consciente de la propia muerte.
En la actualidad, los individuos están muy poco dispuestos a ser ellos mismos, pues tienden a asumir un papel que les hace perder conciencia de su individualidad y singularidad. Por otro lado, es absurdo tratar de ser "otro". Por ello cabe mencionar aquí, siquiera en pocas líneas, lo que el propio Sartre nos quería decir sobre la pérdida de la autenticidad a través de la historia del camarero rescatada de su obra El ser y la nada. Sartre escribe sobre el camarero: Su movimiento es rápido y decidido, un poco demasiado preciso y rápido. Acude a los clientes con un paso demasiado ligero. Se inclina hacia delante con demasiadas ganas. Su voz, sus ojos expresan un excesivo interés por el pedido del cliente. Finalmente regresa tratando de imitar en su caminar la rigidez inflexible de una especie de autómata. Lleva la bandeja con la impasibilidad de quien camina en la cuerda floja. La mantiene en equilibrio perpetuamente inestable y perpetuamente mantenido. toda esta conducta parece un juego, pero ¿A qué esta jugando? No es necesario observar mucho antes de acertar una explicación: "Esta jugando a ser el camarero de una cafetería". El camarero (dice Sartre) no es él mismo. Es lo que no es; trata de representar el papel de que está esencialmente alienado. Es un ejemplo de falta de autenticidad.

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