El último soñador
Decía de sí mismo que era idealista, nostálgico incorregible que no se conformaba con su vida. Se ilusionaba pronto y se decepcionaba a continuación. Podía reír a carcajadas viendo jugar a un niño o llorar si alguien sufría un agravio. Daba las gracias y trataba de ser amable con todos. No se metía en la vida de nadie y trataba de no juzgar. Aunque tenía muchos defectos, sabía guardar un secreto y no maldecir las tinieblas, pero era incapaz de aprovechar el tiempo, que dedicaba a enamorarse de cualquier persona o quimera. Hacía lo que aprendió que era correcto, aunque no recordaba la última vez que tuvo una conversación sincera.Años más tarde, así fue como el último soñador daba un aliento a su adversario, pues absorto ante estos desvaríos, alguien, al otro lado, tan equivocado como obstinado, escribía con trazo firme y decisivo: "Trastorno bipolar con tendencia al suicidio".
RAFAEL BADILLO FUENTES

Comentarios
Publicar un comentario