Recuerdo de cine




Durante su infancia habían sido grandes amigos, caminando entre piedras y matorrales tras especies variopintas de insectos y pequeños reptiles. A veces también correteaban detrás de las niñas pretendiendo alcanzar el amor pueril y más puro. Compañeros de mil batallas y aficionados al cine en su juventud, ambos disfrutaban de emular frases lapidarias pronunciadas por estrellas clásicas del celuloide.

Dejaron de hablarse. Le guardaba rencor desde aquella noche fatal en que habían discutido durante la cena maldita de antiguos chavales del pueblo. Jamás, desde entonces, había sentido tanto arrepentimiento como en el momento en que leyó las últimas líneas que el otro le dedicaba en su epitafio: "Cuando sientas el vacío, que sepas que siempre puedes contar conmigo".

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