Melodía y destino
Soñaba con ella todas las noches; su pelo rubio bajo la brisa del mar y su mirada azul cautivadora; coger su mano, besarla como en las películas y abrazarla hasta absorberla; entonces la vida se reducía a ver lo divino en su movimiento o la belleza plena en su rostro. Tan solo quería tenerla su vida entera hasta la noche.
Ahora, en su edad media, ella es solo el recuerdo de cuando tenía un tirachinas en el bolsillo, mientras silbaba la canción del verano, aquella melodía de un destino desconocido, y aún soñaba con el resto de su vida, anhelando tan pronto, aquel primer amor que se convirtió en imposible.
Así resolvió que el mundo es el espacio incomprensible que nos separa incluso antes de saber quiénes somos.
RAFAEL BADILLO FUENTES

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