EL LENGUAJE DE LOS PÁJAROS
Aún dudo haber vivido aquellos días en los que buscaba mi suerte. Era joven y preguntaba a mis padres sobre el sentido de las cosas, el destino del mundo o las injusticias, pues no entendía los momentos caóticos. Para consolarme me explicaban que lo entendería cuando fuese capaz de hablar el lenguaje de los pájaros.
Más tarde, me miraba al espejo y, con los ojos vacíos, me percataba de que me acostaba sin haber vivido y me despertaba sin haber soñado, hasta que llegó el momento y no encontré rastro de aquel idioma extraño y desconocido.
Ahora, mi único consuelo es sentarme en el parque a escuchar a los pájaros cantar melodías sin partitura para tratar de hablar ese lenguaje que nunca aprendí, en un tono tan bajo que ni siquiera el abismo podría advertir. Aún no estoy seguro, pero a veces pienso que tan solo somos niños lanzando piedras en el vacío hasta que el deseo deja de pensar por nosotros.
RAFAEL BADILLO FUENTES
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